16 junio, 2011

Imaginando cómo no es Osvaldo

Presentación de Osvaldo - Baldi
Alianza Francesa
Miércoles 15 de junio
Festival Afinidades Electivas

La poesía de Osvaldo no es un objeto aislado y eso es una desgracia. Me la pone difícil. Ojalá todo fuera como un bloque de concreto. Con Osvaldo pasa que hay gente tan talentosa que no podés hablar exclusivamente de una u otra cosa. Si ellos se desbordan -la gente talentosa-, uno se desborda también. Entonces para presentarlo tengo que pensar en él porque, véanlo, es un personaje. Y a este San José le faltan personajes como él. Una amiga –experta presentadora de poetas en lecturas de poesía- me recomendó que para presentar a alguien, uno debe saber de ese alguien. Pero la verdad yo no sé nada de Osvaldo, he leído algo de su trabajo, sé que pinta, sé que trabaja en publicidad, sé que todo es una risa, sé cómo tiene la voz y los ojos, pero ahí se acabó. No sé nada más. Así que esto que digo es una encrucijada. Opto por darle gracias a la ficción y decir lo que no creo que sea Osvaldo.

Osvaldo no es una persona común. No es monótono. Ciertamente, no es equilibrado, en el sentido restringido de la palabra. No es un campo baldío. Osvaldo no es el redondel, es probablemente la bestia. Osvaldo no es inocente. No creo que viva el tiempo brevemente, o por lo menos no en fracciones. No rescata la memoria como el resto de los mortales. No de la misma forma. No es sordo. Parece ser ofensivo pero no es en vano. Osvaldo no es “estudiado”, si es que quiero volver a la institución social que conocemos. No quiero volver a la institución social que conocemos. No creo que Osvaldo quiera tampoco. No me lo imagino solitario. No es nada tonto. Y definitivamente no es aburrido. No usa su arte como nota al pie de página. Talvez él ni siquiera use la palabra arte. La página que usa no tiene borde o pie. Eso es un hecho. No es quieto ni sombra. No sufre de filtros, pendejadas, indirectas. No parece tico.

Intuyo que Osvaldo pone a prueba la palabra. La reta. La pone sobre una cuerda floja. Quiere tentarla para ver qué le devuelve ésta. No es un juego. Es un reto serio. Las provoca, a las palabras, para ver si lo sorprenden, si lo satisfacen. No sé si lo que espera es que la palabra le devuelva un punch. Osvaldo me parece está por sobre algunas cosas, por sobre los caminos largos y sus atajos, sus laberintos. Simplemente él pasa por otro lado para buscar la palabra. Y por ahora, no sé el resultado de la balanza. La palabra no lo vence todavía, y mejor así. Mejor porque nosotros salimos beneficiados de ese desencuentro. Te podemos leer. Y te escuchamos.

2 piras:

el tuerto dijo...

Tenía yo 13 o 14 años. Estudiaba grabado y dibujo en una escuela miniatura de arte en Tibás: Escuela Vincent van Gogh, donde da clases Reinaldo Ugalde, a quien menciono porque es un gran amigo.

Una mañana de sábado estaban ahí dos sujetos extraños, vestidos de negro. Uno era Osvaldo Baldi. De él no puedo decir nada porque no lo traté y porque sólo lo vi esa tarde (han pasado ya 13 años). Puedo decir que hacía unos trabajos en plumilla extraordinarios y, como esos se quedaron en la escuela mucho rato, se me gravó su nombre y uno de una hormiga que cargaba un diskette.

Si su trabajo sigue siendo tan original como lo recuerdo, vale la pena. No tenía idea de que escribía. Todo lo que decís que no es, sólo por el recuerdo de aquellos dibujos ya viejos, lo comparto.

Silvia Piranesi dijo...

seguro es el mismo.
gracias por venir y contarnos.