26 octubre, 2011

Qué hago todo el día

Perdí un hijo. Me basta un patio y algunos callejones. También el sol cuando cerrás los ojos. A veces parece que no estás. Cuando camino mucho me gusta quedarme en la sombra. Callarme un poco o hablar en otro idioma. Hablar sola. Hacer de silueta, de mi mente enmudecida hablo. Hablo de las copas de los árboles. Mentira que hablás sola. No hablás del todo. Qué es lo que te basta. Me bastan los hijos de otros. Los murmullos que caen en tiempos de escasez. Aquí nadie ha perdido. A mi me negaron eso, lo distingo en la sombra proyectada en las afueras, en mis uñas.

1 piras:

Eugenio García dijo...

De nuevo esa voz tuya que es como un collage calleidoscópico que queda haciendo ecos en la cabeza. Muy interesante.